En la sombra donde ya no te veo
un misterio vestido de negro
nos trata mal
Un espacio para hacer espacio
Si he de vivir (Cortázar)
la sopa fría, los zapatos rotos, o que en mitad de la opulencia
se alce la rama seca de la tos, ladrándome
tu nombre deformado, las vocales de espuma, y en los dedos
se me peguen las sábanas, y nada me dé paz.
No aprenderé por eso a quererte mejor,
pero desalojado de la felicidad
sabré cuánta me dabas con solamente a veces estar cerca.
Esto creo entenderlo, pero me engaño:
hará falta la escarcha del dintel
para que el guarecido en el portal comprenda
la luz del comedor, los manteles de leche, y el aroma
del pan que pasa su morena mano por la hendija.
Tan lejos ya de ti
como un ojo del otro,
de esta asumida adversidad
nacerá la mirada que por fin te merezca.
Poema (Julio Cortázar)

En la oscuridad del campito
donde una horda de duendes atacan sin piedad;
tu guerrero, en el floema,
ahí, laburando entre la sabia,
defiende con cara monstruosa las ramas
que de tu piel brotan a gemidos
dejando a pleno parpadeo de luz
imágenes de tu carne agrietada
y eso de tu verdad
Ahí, en medio del campito
Y como un paso de bueyes,
como el barro pisoteado,
resisto, seco y polvoriento, el rocío de luna
que tu boca deja caer todas las noches
sobre el espacio que hay entre mis uñas y mi cárcel
para así poder dislocarme las articulaciones con dolor
y quedarme tirado
ahí, tirado
en medio del campito

